viernes, 18 de septiembre de 2009

"LA BURBUJA DE LOS BONUS HA ESTALLADO ESTA NOCHE"

Cumbre europea preparatoria del G-20

La UE acuerda sancionar a los bancos que no limiten los salarios excesivos

El paro crecerá en 11 millones de personas entre 2009 y 2010 y complica la salida de la crisis, según los líderes de la Unión.


Fredrik Reinfeldt, primer ministro de Suecia y presidente de turno de la Unión Europea, expresó con estas contundentes palabras la voluntad de los dirigentes europeos de poner coto a una de las principales causas de la crisis financiera. Los líderes de los Veintisiete, reunidos anoche en Bruselas, acordaron sancionar a los bancos que paguen compensaciones excesivas a sus directivos, mantener los estímulos fiscales contra la crisis y cuantificar las ayudas que deben aportar a los países en desarrollo para mitigar los efectos del cambio climático.


Esa será la posición común europea en la próxima reunión de los países del G-20 (que agrupa a las principales economías del mundo), que se celebrará en Pittsburgh los próximos 24 y 25 de septiembre. El objetivo es convencer a EE UU y a los grandes países emergentes, con China e India a la cabeza, para establecer una estrategia coordinada de salida de la crisis -con el corolario de esa limitación para las retribuciones de la banca- y de lucha contra el cambio climático.

La posición de la Unión sobre los límites a losbonus salió notablemente fortalecida tras el giro experimentado en la posición del Reino Unido, que hasta ahora apoyaba las tesis de Washington en contra de acotar los sueldos. "No vamos a aceptar la vuelta a los viejos tiempos tal y como algunas instituciones quieren", sentenció el primer ministro británico, Gordon Brown, en referencia a las presiones del lobby financiero. No obstante, insistió en la necesidad de "coordinar" cualquier decisión en esa materia porque de lo contrario los banqueros "se marcharán a los países que no estén sujetos a una regulación estricta". Eso ya empieza a suceder en el Reino Unido: un grupo de 45 ejecutivos de Barclays, una de las mayores entidades, trabajarán en una sociedad recién creada en un paraíso fiscal -las Islas Caimán- ante el temor a que la UE haga efectiva su amenaza e imponga límites a las retribuciones, según el diario The Times.

Aunque son muchas las causas de la crisis financiera que hace dos años se desató en EE UU provocando una gran recesión en el mundo desarrollado, la limitación de los sueldos de los ejecutivos se ha convertido en el mascarón de proa de la lucha contra los desmanes y fracasos del modelo financiero. La falta de regulación fue origen de grandes fortunas entre los directivos de la banca. Pero ahora esas prácticas, asociadas a los enormes riesgos asumidos durante los años de excesos, las pagan los contribuyentes, sobre todo en EE UU, Reino Unido, Irlanda y Alemania.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostró confiado en la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el presidente de EE UU, Barack Obama, quien en su opinión desea un cambio en materia de bonus. Aun así reconoció que todavía "no hay un acuerdo sobre cómo establecer el límite". Obama, sin embargo, se descolgó el pasado lunes con unas declaraciones en sentido contrario: "Estamos en un país en el que generalmente [el Gobierno] no dice lo que uno puede pagar o no a sus empleados", dijo en Wall Street.

Europa cierra filas contra los excesos que causaron la crisis, materializados en los sobresueldos de la banca. Más aún cuando al calor de la incipiente recuperación losbonus han vuelto a aparecer. Esa recaída en las antiguas prácticas provocó ayer las airadas críticas de José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea. "Nuestros ciudadanos", dijo, "están horrorizados ante las informaciones de que los bancos que han recibido dinero público están pagando bonus exorbitantes". Ante ese malestar, algunos líderes de la UE defienden que la nueva política salarial se aplique en Europa aunque no se alcance un pacto con EE UU: "Si esta idea fracasa [en Pittsburgh], deberíamos hacer lo que pensamos, hagan lo que hagan los americanos", sentenció el luxemburgués Jean Claude Juncker.

A pesar de la incipiente reactivación en economías como la francesa y la alemana, la reunión se desarrolló en un clima de seria preocupación. "La recuperación económica no puede darse por conseguida mientras el desempleo aumente", señaló Brown. Reinfeldt insistió en este tono sombrío al señalar que los primeros signos de luz que se detectan en Europa son "sólo un respiro temporal". "Los riesgos se mantienen", dijo.

Los líderes europeos acordaron también mantener los planes de estímulo fiscal, y al mismo tiempo preparar una estrategia de salida para cuando la recuperación se consolide. Pero incluso con los multimillonarios paquetes de ayudas públicas la factura de la crisis será colosal en términos de empleo. El presidente sueco subrayó su preocupación por el paro, que según las últimas previsiones "aumentará en 11 millones de personas entre 2009 y 2010" en los Veintisiete.

El tercer acuerdo estrella de la noche fue la estrategia que presentará la UE en materia de lucha contra el cambio climático en la próxima cumbre de Copenhague. La polémica estriba en la cuantía de las ayudas que los países desarrollados están dispuestos a conceder a los países pobres a cambio de reducir las emisiones. La UE acordó una asignación anual que debería alcanzar los 100.000 millones de euros anuales a la altura de 2020. Bruselas cree que la Unión deberían contribuir con el 15% de esa cifra.

En relación con ese debate, Reinfeldt manifestó su preocupación por la demora en las negociaciones. "Los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero en ciertos países avanzan con demasiada lentitud", afirmó. "Es el momento", añadió "para que los dirigentes despierten". "Sólo quedan 80 días para la reunión de Copenhague y todavía quedan 2.500 corchetes por rellenar en los documentos del acuerdo", remachó.

Las reuniones del G-20 fueron una iniciativa promovida por la UE hace un año, en busca de una mayor coordinación de las políticas económicas para hacer frente a la crisis. En este sentido, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó su convicción en que la cumbre de Pittsburgh sea "una reunión para una cooperación más amplia, porque la globalización de la economía mundial requiere una mayor coordinación".

jueves, 3 de septiembre de 2009

EL HOMBRE QUE ENFRENTO AL GIGANTE FARMACEUTICO.

Pfizer, la mayor compañía farmacéutica del mundo, está "lamiéndose sus heridas" después de que acordó pagar una multa sin precedentes de US$2.300 millones de dólares por prácticas comerciales deshonestas en la venta de sus medicinas.

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La empresa pagará una multa récord de US$2.300 millones.

El caso contra la empresa, por promover fármacos para usos no aprobados por las autoridades, se produjo como resultado del acto de un informante interno que reveló a las autoridades las actividades anormales de Pfizer.

John Kopchinsky era representante de ventas de Pfizer. Tal como le dijo a la BBC, denunció a la empresa porque "un día decidió simplemente que no podía seguir viviendo con sus remordimientos de conciencia".

"Eramos 3.000 representantes de ventas a quienes se nos instruyó promover un fármaco llamado Bextra" explica John Kopchinski.

"Y lo que los gerentes de ventas de Pfizer querían que hiciéramos era descaradamente ilegal".

"Por ejemplo, la medicina (un antiinflamatorio) había sido aprobada para venderse en tabletas de 10 miligramos como tratamiento de artritis reumatoidea y osteoartritis. Sin embargo, se nos instruyó promoverla para tratar dolor severo y también promover entre los médicos la venta de dosis más altas".

"Así que algunos médicos estaban utilizando dosis de 20, 40, 60 y hasta 80 miligramos. Y 80 mg. es ocho veces más que la dosis inicialmente aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA)", dice Kopchinski.

"Y en esta dosis en particular se está sometiendo al paciente a toda una gama de efectos secundarios y a otros factores que no han sido estudiados científicamente. Es decir, literalmente no teníamos idea de lo que podría pasarle al paciente".

En efecto, tal como lo establecen los demandantes, Pfizer "promocionó Bextra para varios usos y dosis que la FDA había rehusado validar debido a las dudas sobre sus riesgos".

Eventualmente el fármaco fue retirado del mercado en 2005 por preocupaciones sobre su seguridad y sus efectos secundarios, particularmente temores de que podía causar infartos y derrames cerebrales.

Pero la empresa no sólo estaba promoviendo ilegalmente al Bextra.

El acuerdo civil establece que la farmacéutica pagó sobornos a profesionales médicos para que recetaran, además del Bextra, otros tres medicamentos: Geodon, un tratamiento para la esquizofrenia, Zvyox, un antibiótico y Lyrica, un analgésico.

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Contra el dolor

Algunos médicos estaban utilizando dosis de 20, 40, 60 y hasta 80 miligramos. Y 80 mg. es ocho veces más que la dosis inicialmente aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA)

John Kopchinksi

El trabajo de John Kopchinski y de los otros representantes de ventas de Pfizer consistía en visitar a médicos, dentistas y otros profesionales de la salud, en particular aquéllos vinculados con el tratamiento del dolor y promover al Bextra.

"Se nos instruyó visitar las clínicas de dentistas y promover el uso del fármaco para tratar el dolor después de una extracción de dientes -dice Kopchinski- a pesar de que no hubo estudios llevados a cabo en ese entorno particular".

"También se nos ordenó promoverlo con ortopedistas para que usaran el fármaco pre y postoperatorio, a pesar de que tampoco se estudió esa área".

"Y pensé: si yo fuera sometido a una cirugía no me gustaría que me administraran un fármaco que no ha sido estudiado para este síntoma particular".

"Y hubo otros ejemplos similares de instrucciones que se nos dieron para usar tácticas falsas para vender el fármaco", agrega.

Kopchinski afirma que no se trataba simplemente de "sugerencias" de venta de la empresa. Eran -dice- instrucciones claras sobre la forma como debía promocionarse y venderse el medicamento.

"Se nos pagaba US$50 por cada protocolo quirúrgico (plan detallado de la actuación médica durante una cirugía) que lográbamos obtener" dice el exrepresentante de ventas.

"Había representantes que obtenían 10 o 20 protocolos".

"Yo realmente estaba muy intranquilo haciendo este trabajo y cuando el gerente de distrito nos preguntaba cuántos protocolos habíamos obtenido y yo decía que ninguno, de inmediato se me etiquetó como alguien que no formaba parte del equipo".

"También tenían otros calificativos para los que no seguíamos las instrucciones de la gerencia: éramos malos comunicadores, no sabíamos participar en equipo y no estábamos promoviendo la marca de la empresa como se deseaba que lo hiciéramos", explica Kopchinski.

Nadando contra corriente

Fármacos

Se promovía el uso de medicinas para síntomas que no habían sido estudiados.

Cada médico o especialista recibía la visita de tres representantes de ventas, así que -como dice el exempleado- tratar de hacer lo correcto "era como estar nadando contra corriente".

"Durante mi visita podía hacerle ver al médico las regulaciones de la FDA y subrayar su uso aprobado de 10 mg. pero dos días después iba a llegar otro representante y promover el uso de 20 u 80 mg. así era muy difícil hacer lo correcto cuando todos a tu alrededor -vendedores, gerentes, directores- estaban promoviendo el uso no autorizado del fármaco".

Eventualmente John Kopchinksi -veterano de la guerra del Golfo- decidió enfrentarse al gigante corporativo y denunciar esas prácticas ilegales.

"En el ejército se esperaba de mí que protegiera a la gente a como diera lugar. En Pfizer se esperaba de mí que aumentara las ganancias de la compañía a como diera lugar, incluso cuando las ventas estaban poniendo vidas en peligro. Y no pude hacerlo".

Como lo establecen las leyes de Estados Unidos, Kopchinski recibirá ahora US$50 millones por ayudar a exponer las prácticas deshonestas de una corporación.

Pfizer, por su parte, declaró que lamenta sus pasadas acciones y que aprenderá de ellas.